Copiso, comprometido con una agricultura y ganadería sostenibles

La cooperativa soriana Copiso es un buen ejemplo del compromiso medioambiental y de sostenibilidad que tienen las empresas del sector primario. La incorporación de energías renovables y la participación en proyectos de investigación es una firme apuesta de esta entidad agroganadera, que en 2022 ha cumplido 55 años.

El aprovechamiento y valorización agronómica de subproductos de origen animal como fertilizante orgánico, es el caso de las deyecciones ganaderas de las granjas porcinas, es una preocupación y una prioridad para la cooperativa agraria soriana Copiso, que lleva años apoyando la investigación y la innovación en este asunto de especial interés medioambiental, e importante para el modelo de gestión y economía circular que lleva a cabo esta entidad, que aglutina buena parte de la actividad agrícola y ganadera de la provincia de Soria, con un volumen de negocio de 244 millones de euros en 2021.

Copiso está trabajando en este momento, junto con el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) en un proyecto basado en la fertilización orgánica de los principales cultivos de la provincia, mediante la aplicación de purines.

Las administraciones -europea, central y autonómica- están trasladando su interés por fomentar el uso de abonos orgánicos; y en una reciente visita al complejo industrial de Copiso, el consejero de Agricultura, Gerardo Dueñas, trasladó la voluntad de incentivar con ayudas esa fertilización orgánica, para reducir el uso de fertilizantes y nitratos de origen químico, que necesitan más recursos para su elaboración y es mucho más costoso, especialmente ahora, en la actual coyuntura de crisis geopolítica que ha provocado la guerra de Ucrania.

Es conocido que los suelos de las zonas áridas cerealistas de España cuentan con unos niveles de materia orgánica muy bajos, situación que afecta también a los suelos de la provincia de Soria. El uso de deyecciones ganaderas como fertilizante en el campo, aporta gran cantidad de nutrientes al suelo y, lo que es más importante, incrementa poco a poco su contenido en materia orgánica. Esto redunda en una mejora de la estructura del suelo y, por tanto, en un incremento del potencial productivo, a lo que se le sumaría la mejora de la capacidad de fijación de CO2, actuando este como sumidero de carbono.

Pero si esta iniciativa de innovación sobre fertilización arranca ahora, otros proyectos ya finalizados que ha liderado Copiso, como el LIFE Smart Fertirrigation, ya ha demostrado que la fertilización orgánica puede sustituir a la mineral con más beneficios medioambientales.

El trabajo internacional del LIFE Smart Fertirrigation desarrollado entre los años 2015 y 2019, con la participación de la Comunidad de Regantes de Almazán y de varias empresas europeas, confirmó que existe tecnología adecuada para que los purines del porcino puedan transformarse en fertilizantes orgánicos líquidos y sólidos eficientes.

Las conclusiones de este proyecto evidenciaron que el abonado orgánico ahorraba un 50% los costes, respecto al uso de los fertilizantes químicos; e incrementaba la producción en torno al 50%, en las 70 hectáreas de regadío utilizadas. Se regaron con agua a la que se incorporaban los nutrientes que aportaba el fertilizante líquido obtenido del purín. Además, se redujeron mucho las aportaciones de fósforo o nitrógeno al suelo, consiguiendo otro importante beneficio medioambiental.

Copiso insiste en que el sector agrario está avanzando en la sostenibilidad, con el compromiso firme del sector, experimentando y aplicando los avances tecnológicos que van apareciendo día a día. Valora que, quizás, estas mejoras agronómicas no calen tanto en la sociedad, como ocurre en otros sectores, pero “se está investigando mucho y muy intensamente. La agricultura siempre ha requerido una fertilización, que es necesaria, pero ahora estamos trabajando para que sea sostenible, y proyectos como el de LIFE Smart Fertirrigation ayudan a avanzar con grandes pasos para conseguirlo”.

Y junto a la fertilización, Copiso también apuesta por la producción del biogás, como combustible alternativo a los fósiles. Se trata del proyecto LIFE Smart Agromobility, que la cooperativa desarrolla junto a la Universidad de Valladolid, el Ente Regional de Castilla y León (EREN) y otras entidades de España y Bélgica.

Hasta finales de 2023, este proyecto, que se lleva a cabo en una granja porcina integrada de Copiso, investigará en la producción de biometano a partir del procesamiento de desechos agrícolas y ganaderos, como es el purín, para después ser utilizado como biocombustible para vehículos.

Este estudio contará con biotecnología de microalgas para el proceso de upgrading y producción de biometano, y tendrá capacidad para suministrar combustible a dos vehículos ligeros. Adicionalmente, y fomentando procesos basados en economía circular, también se obtendrá biofertilizante del proceso biotecnológico LIFE SMART AgroMobility cuenta con un presupuesto total de 2,29 millones de euros, de los cuales Europa financia un 55% a través de programa LIFE.

BIOMASA Y ENERGÍAS ALTERNATIVAS

Desde su adhesión y compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Copiso apuesta por la disminución del uso de combustibles fósiles y el aumento de la utilización de energías renovables.

En el año 2021, se evitaron unas emisiones de 1.944 toneladas de CO2 equivalente en la fábrica de piensos de Valcorba, que supone la combustión de más de 700.000 litros de gasoil, por el empleo de biomasa. Además, se quema astilla de los montes sorianos, por lo que también se realiza un aprovechamiento forestal de los recursos de la propia provincia.

La energía fotovoltaica se está incorporando en diferentes instalaciones que Copiso tiene en la provincia, y una nueva planta de 1.743 Kw. cubrirá parte de las necesidades eléctricas del complejo de Valcorba.

“Vamos avanzando. Las características y limitaciones del medio rural soriano, y las particularidades de su actividad agrícola y ganadera, han permitido que Copiso venga trabajando desde sus inicios, a mediados del siglo XX, con una filosofía de respeto y aprovechamiento de los recursos propios, mucho antes de que empezasen a sonar términos como economía circular o sostenibilidad”. Así, más del 70% de las materias primas que utiliza la fábrica de piensos -que en 2021 produjo 263.967 toneladas- procede de la agricultura provincial soriana, de los casi 1.300 socios de Copiso.

Pero como la tecnología no para, tampoco lo hace esta cooperativa, que está incorporando en las nuevas granjas la puritermia, que es el aprovechamiento del calor que ofrecen las balsas de purines, reduciendo la emisión de amoniaco.

“El sector agrario tiene muchos retos. Uno de ellos es mejorar en la sostenibilidad medioambiental, y otro la necesaria producción de alimentos para la humanidad”, ha señalado el director gerente de Copiso, Pascual López. Recalca que el objetivo de Copiso, como el del resto del sector primario de Castilla y León y de España, es “seguir produciendo alimentos a un precio razonable, en base a eficiencia productiva, es decir, consumiendo el mínimo de recursos y generando el mínimo de residuos. Se ha puesto en valor el sector agrario, su sostenibilidad y su capacidad. No se le estaba dando la trascendencia que tiene; y ahora, con la pandemia y la guerra de Ucrania, nos hemos dado cuenta de la importancia de alimentar a la sociedad”.