La Asamblea General de la ONU ha proclamado 2025 como el Año Internacional de las Cooperativas. António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, ha asegurado que estas demuestran la importancia de la unión para forjar soluciones ante los retos mundiales. También ha destacado el papel fundamental que desempeñan en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
En Soria, Copiso representa muy bien la importancia de este modelo productivo asociativo. No en vano, es la primera empresa de la provincia a nivel de facturación. Una entidad que nació en el año 1967 y que, casi seis décadas después, se erige como un ejemplo de éxito no solo económico, sino también social.
Copiso fue “la reacción a la situación que vivía el medio rural soriano y su actividad agraria”, recuerda Pascual López, director general de la cooperativa soriana. Miles de familias abandonaban sus pueblos para ir a trabajar a los polos industriales en diferentes ciudades de España en busca de un porvenir más halagüeño. 67 cooperativas locales y 320 agricultores y ganaderos individuales se unieron para afrontar de forma conjunta los problemas y los retos del campo soriano, e impulsaron la ‘primera’ Cooperativa Agropecuaria Provincial. Ha sido “la mayor movilización social que ha tenido Soria desde el siglo XX”, según López.
Han pasado 57 años desde aquel momento y el director general considera que Copiso ha sido “una herramienta esencial para ‘sujetar’ la provincia y desarrollar su sector primario”. Ahora, son más de 1.300 socios (superaban los 1.800 en 1970) y generan unos 800 empleos directos. Aglutinan la tercera parte de la actividad agrícola de la provincia y son la principal cooperativa productora de porcino de España. Y lo más importante, aportan seguridad al agricultor para que solo se tenga que dedicar y centrarse en cultivar.
Copiso, como todas las cooperativas, pone el foco en las personas y no en el capital, que se considera tan solo “un instrumento para llevar a cabo las actividades de interés de los socios, que son los beneficiaros de los resultados económicos”, refiere Pascual López. Lo que prima, por tanto, es el esfuerzo colectivo con iguales derechos y deberes. Este se gestiona con “decisiones democráticas a través de un consejo rector y de la asamblea de socios”.
Copiso tiene un factor identitario relevante, pues actúa fundamentalmente en la provincia de Soria con un “firme compromiso con el medio rural y el campo soriano”. Además, se diferencia de otras cooperativas por su modelo circular que aúna agricultura y ganadería. “Esto ha reforzado el espíritu cooperativo porque la fábrica de piensos es de todos y la actividad comercial porcina también reporta beneficios a los agricultores”, puntualiza el responsable de Copiso.

