Copiso e ITACYL presentan las conclusiones del proyecto FERTISOS de fertilización orgánica sostenible

Copiso ha presentado, acompañado del Instituto Tecnológico Agraria de Castilla y León (ITACYL), las conclusiones y resultados del proyecto FERTISOS sobre fertilización orgánica sostenible y de calidad.  Confirma que el abonado con purines mantiene e incluso incrementa los rendimientos agrícolas y mejora y cuida la estructura y biodiversidad de los suelos;  y que “supone un nuevo modelo alternativo de fertilización para los cultivos de secano y regadío, capaz de sustituir a la tradicional, la mineral”.

Así lo considera el presidente de la cooperativa soriana, Rubén Carramiñana. Remarca la trascendencia de este programa, que abre la puerta a la reducción de fertilizantes nitrogenados minerales, fabricados con un elevadísimo coste energético, preferentemente con gas natural. Recuerda que también producen unas emisiones relevantes de CO2 y que son productos que hay que importar, en contextos geopolíticos que pueden ser muy complicados con subidas de precios “imposibles de asumir” por el agricultor. “La fertilización orgánica es ahora más importante y necesaria que nunca”, advierte Carramiñana, y está en la línea de las “políticas” que impulsa la Unión Europea, más protectora del medio ambiente.

“Es una fertilización que se apoya en recursos propios y en una economía circular real. Son nuestros. Nos hace más independientes. No estamos condicionados por circunstancias y productores externos de otros países. Es una apuesta por nuestra soberanía de recursos y alimentaria”, destaca el presidente de Copiso.

Analizados los resultados de las cosechas (2023-2025) en los ensayos, se observa que algunos de los tratamientos realizados con purín han obtenido un rendimiento medio entre un 5 y un 6% mayor que las aplicaciones con fertilización mineral. Además se consiguen otros beneficios medioambientales para el terreno. En cuanto a los costes, la reducción puede rondar el 25%, dependiendo del precio cambiante del abono mineral y de las condiciones climatológicas de la campaña, explica el presidente de la cooperativa.

Por su parte, el director general de Copiso, Pascual López, ha hecho una reflexión “muy sencilla”. Asegura que “los purines de nuestras granjas no deben verse como un residuo molesto, sino como un recurso de un enorme valor agronómico, cuando se maneja adecuadamente y con criterios técnicos”. Un recurso que protege el medio ambiente y equilibra la rentabilidad de las explotaciones agrícolas y, por tanto, ayuda al mantenimiento del medio rural.

Pascual López insiste en que la sostenibilidad y la rentabilidad “no tienen por qué ser conceptos enfrentados”, sino que el futuro pasa por integrarlos. “Creo sinceramente que proyectos como FERTISOS demuestra que el sector agroganadero forma parte de la solución a muchos retos actuales. No solo producimos alimentos accesibles para el consumidor. También generamos innovación y modelos productivos cada vez más eficientes y respetuosos con el medio ambiente”.

¿Qué es FERTISOS?

El programa ‘FERTISOS. Nuevo programa de fertilización orgánica sostenible para cultivos de secano y regadío en la provincia de Soria’, ha realizado un análisis comparativo de la fertilización mineral y orgánica, aplicando purines de diferentes tipos de granjas porcinas en once parcelas representativas de todas las comarcas agrícolas de la provincia de Soria. Los cultivos utilizados han sido trigo, cebada, colza, girasol y cártamo. El Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL), como órgano independiente y oficial, ha sido el encargado de realizar los análisis y elaborar los datos estadísticos.

El objetivo ha sido conocer la eficiencia nutricional real del nitrógeno aportado en la aplicación de los purines. Comprobar las cantidades que se requieren; o saber si cabe sustituir todo el abonado mineral o en parte por el orgánico, que es un fertilizante de proximidad y que forma parte de un sistema productivo de economía circular, explican los técnicos responsables del proyecto, Eduardo Pascual y Carmen Yagüe. Se ha comprobado que los suelos en los que se ha realizado la fertilización orgánica han mostrado mayor biodiversidad y beneficios en sus ecosistemas, apuntan.

Copiso cuenta con un equipo técnico que asesora a los socios agricultores.  Les ayuda en su toma de decisiones con las fertilizaciones orgánicas más adecuadas para sus tierras, resaltan los técnicos.

El proyecto FERTISOS, una iniciativa de Copiso que se ha desarrollado en los años 2022-2026, ha contado con un presupuesto de 427.000 euros. El Instituto para la Competitividad Empresarial de Castilla y León (ICE) ha ofrecido una subvención de 106.759 euros, con recursos económicos del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) de la Unión Europea y de la Junta de Castilla y León.

Apoyo necesario de las administraciones

“Copiso y Soria hemos hecho el trabajo, con la colaboración del ITACYL. Una investigación pionera, innovadora, real y práctica que puede servir para Castilla y León y España. Ahora, a todas las administraciones les toca propiciar, impulsar y hacer posible la aplicación de la fertilización orgánica. Lo estamos haciendo bien, estamos poniendo los medios. Necesitamos que nos apoyen y que confíen”, apunta el presidente de la cooperativa soriana, que insiste en la necesidad de que se actualice la regulación y las tablas de aplicación de purín, que son de hace 30 años y han quedado obsoletas.

“Estamos demostrando que, con las nuevas tecnologías que hay, no se debe limitar tanto la cantidad de purín que se puede echar a la parcela, para que el aprovechamiento de fertilización sea eficiente para la planta. La planta aprovecha todos los nutrientes y el suelo aumenta su riqueza orgánica”, explica Rubén Carramiñana.  “Sería una torpeza limitar el techo de producción de los cultivos habiendo, además, beneficios medioambientales. Es bueno para toda la sociedad, porque vamos a producir más alimentos”, añade.

En este sentido, el director general del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACYL), Rafael Sáez, ha señalado que “estamos trabajando” para actualizar los ajustes de los volúmenes de los diferentes tipos de purín que se puedan aplicar para optimizar los resultados. Ha remarcado el trabajo “intenso” que ITACYL está llevando a cabo en este asunto de la fertilización orgánica por su trascendencia. “La tecnología y el conocimiento” lo hacen viable y han abierto un nuevo camino para su aplicación, dice.

Sáez ha destacado la importancia del proyecto FERTISOS, por ser una investigación muy práctica y real para el profesional. Ha valorado que la investigación y la iniciativa provenga de una cooperativa, porque la información y la concienciación llega mucho más directamente a los socios y, por tanto, al sector. Ha agradecido la confianza de Copiso, al elegir a ITACYL como socio tecnológico en FERTISOS, y anima a la cooperativa soriana a continuar con sus tareas de investigación. Algo esencial para el futuro de la agricultura y la ganadería en la Comunidad. La jornada de presentación de FERTISOS, celebrada el 3 de junio, ha contado con una visita a los ensayos de fertilización orgánica realizada en tres parcelas, ubicadas en las localidades de Tajahuerce, Viana de Duero y Villasayas.

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